Premio Agro Sur 2022 a La Dehesa de los Monteros

Diario Sur concede a La Dehesa de los Monteros el galardón Agro Sur en la categoría de Innovación e Internacionalización

Chelo Gámez, Fundadora de La Dehesa de los Monteros, en la gala celebrada en el Teatro del Carmen, Vélez- Málaga a miércoles 25 de mayo de 2022

La apuesta por la excelencia y la innovación en el campo malagueño tiene premio

La excelencia, la investigación o la expansión empresarial en el campo fueron algunas de las virtudes que fueron distinguidas en los Premios AGRO SUR, que se entregaron ayer en una concurrida gala en el Teatro del Carmen, en la localidad de Vélez-Málaga. Con este acto de entrega también se conseguía dar visibilidad al esfuerzo realizado por éstas, pero también por otras empresas que operan en el sector agroalimentario en Málaga.

En esta segunda edición, que cuenta con el patrocinio de Cajamar y con la colaboración de la Diputación Provincial de Málaga y Sabor a Málaga, el Ayuntamiento de Vélez, Naecoer, el Puerto de Málaga, el Ayuntamiento de Coín y Asaja, fueron galardonados cinco empresas del sector primario. En concreto, fueron galardonadas en distintas categorías, cinco empresas e instituciones: Almensur, IFAPA Málaga, Cítricos La Tana, La Dehesa de los Monteros y Frutas Montosa.

El acto, que estuvo conducido por Ana Barreales, redactora jefa de SUR, contó con la presencia de empresarios y representantes de instituciones públicas y privadas relacionadas con el sector agroalimentario malagueño, uno de los más pujantes de Andalucía en los últimos años.

Chelo Gámez y José Simón, Fundadora y Director General de La Dehesa de los Monteros, recogiendo ayer el premio de la mano de Manuel Cobo, CEO de Naecoer

En el apartado de Innovación e Internacionalización, la empresa premiada fue La Dehesa de los Monteros, conocida por sus ‘Ibéricos de Autor’ y por la premontanera de castaña con la que también alimentan a sus cerdos en el monte adehesado del Valle del Genal. Entre sus grandes logros en los últimos años ha estado la recuperación del cerdo rubio, una raza ibérica que estaba a punto de extinguirse. A ello hay que unir el compromiso y el respeto por la dehesa de la Serranía de Ronda, por la excelencia del producto y por una vuelta a los orígenes. El encargado de entregar el premio fue Manuel Cobo, CEO de Naecoer, quien se lo entregó a Chelo Gámez y José Simón, fundadora y director general de la Dehesa de los Monteros, respectivamente.

“Para conseguir la excelencia hemos innovado, es decir, hemos hecho las cosas como se hacían antaño. Siempre tuve claro que el camino era la diferenciación y la calidad máxima, incorporar la castaña a la alimentación de nuestros cerdos nos hace únicos»

Chelo Gámez
3 generaciones en la familia de La Dehesa de los Monteros: Ignacio Simón, Chelo Gámez, Pepe Simón, Chelo Simón y José Simón

Puedes ver el artículo completo aquí.

Reportaje Diario Sur, 26 de Mayo 2022, JAVIER ALMELLONES

Reportaje en prensa especializada 7Caníbales: «Los jamones de ensueño»

7Caníbales es la revista digital gastronómica del grupo Vocento. Nos dedican un amplio reportaje con una gran entrevista a nuestra fundadora Chelo Gámez.

Noticia publicada en 7Caníbales el 17 de mayo de 2022.

Tras una vida dedicada a la Universidad, la catedrática jubilada de Teoría Económica Chelo Gámez pasó a la práctica y fundó la empresa de ibéricos La Dehesa de los Monteros. Dieciséis años después, ha recuperado de la extinción el cerdo autóctono de las Sierras de Ronda y Cádiz, ha dinamizado la economía de la zona y su línea de jamones y embutidos de cerdo ibérico Rubio Dorado producida en ecológico, es una de las más exclusivas.

Cuando Chelo Gámez anunció a sus hijos que se iba a dedicar a la cría del cerdo ibérico en la Serranía de Ronda, los tres abrieron los ojos como platos. Si hubieran tenido la capacidad de adivinar el futuro, le habrían aplaudido, porque hoy los jamones y embutidos ibéricos de cerdo Rubio Dorado de La Dehesa de los Monteros se encuentran entre los más exclusivos y cotizados del mundo. Pero en 2006, con 61 años cumplidos, su experiencia como empresaria y ganadera era cero. Acababa de perder a su marido, tras renunciar a la cátedra de Teoría Económica en la Universidad de Málaga (UMA) para acompañarlo en su convalecencia de una enfermedad cardiaca. “El proceso por desgracia fue más rápido de lo que pensábamos y me encontré sola y jubilada antes de tiempo. Necesitaba una motivación”, explica. Años antes había adquirido una finca rústica en el Valle del Genal, un bosque de montaña al sur de la Serranía de Ronda. “Después de una clase sobre diversificación de inversiones de patrimonio, se me acercó un alumno y me preguntó si no me interesaba pasar de la teoría a la práctica y me habló de la tradición de cría de cerdo ibérico en la zona. Fui por curiosidad y me enamoré del Valle del Genal. Decidí invertir un dinero que tenía de la herencia de mi padre”.

En 2006 compró sus primeros 50 cerdos ibéricos.

Revolución en el valle del Genal

Lo que planteó Chelo Gámez en el Valle del Genal, una sucesión de 15 pueblecitos de montaña que suman entre todos 7.000 habitantes en un área de 485 kilómetros cuadrados, fue una suerte de revolución. “Los primeros años”, explica, “hice lo que todos: criar cerdos para terceros. La mayoría allí proveía a grandes firmas de ibéricos de otros sitios, que después elaboraban sus jamones y los vendían como propios. La Serranía de Ronda tiene mucha abundancia de encina, pero no es una dehesa llana, sino un monte adehesado. Aquí los cochinos tienen que hacer mucho ejercicio, y eso mejora la calidad, porque la grasa infiltra muy bien. Yo veía cómo el valor añadido se iba fuera, en una zona que necesitaba un motor económico, y pensaba que era una pena. Había que cambiar las cosas”. En 2008, Chelo Gámez, ya con el apoyo de sus hijos, constituyó La Dehesa de los Monteros, y sumó la producción de jamones y embutidos ibéricos 100% de bellota a la cría de cerdos en su finca de Pujerra.

“Si quería competir en un mercado tan exigente, necesitaba dos cosas: calidad y diferenciación. Y empecé a experimentar para crear una impronta propia. Desde que empecé a criar cochinos ya había ido experimentando con distintos granos, para ver qué alimentación daba mejor calidad. A tres cerdos les daba solo maíz, a otros tres solo les daba trigo y a tres más solo guisante, y luego comprobábamos, con análisis de laboratorio, cómo se reflejaba en la carne. Aunque estos cerdos están siempre en el campo, el pienso es parte fundamental de su alimentación hasta la llegada de la bellota, en noviembre”, dice.

Finalmente encontró su sello en un producto característico del entorno: la castaña. “La castaña madura justo antes de la bellota, y en la zona siempre se había utilizado para alimentar al ganado. Nosotros hacemos una pre montanera de castañas que le da a la carne un dulzor y una delicadeza especial, aunque por supuesto lo fundamental es la bellota. Cuando empieza la bellota, el cerdo ya no quiere comer otra cosa, pero mientras llega, las castañas son un alimento fantástico”. La catedrática llegó a un acuerdo con la cooperativa local para comprar todas las castañas que no llegaban al calibre comercial. “De esa forma damos valor a un producto que antes se desechaba. Generamos economía en la zona y logramos un producto distinto”.

“Nosotros hacemos una pre montanera de castañas que le da a la carne un dulzor y una delicadeza especial”.

Empezó su producción con 50 cerdos. Los jamones y embutidos los vendió a amigos y conocidos que iba convocando a catas en el salón de su piso, en el barrio malagueño de La Malagueta. Los productos gustaron, los pedidos se multiplicaron y Chelo Gámez tuvo que comprar más cerdos e incorporar al proyecto a otros ganaderos. “La Norma de Calidad del Ibérico exige una hectárea de terreno por cochino para asegurar que durante la montanera puedan comer suficiente bellota. A mí me gusta dar a cada animal 1,5 hectáreas. Tenía que conseguir más fincas, y casi todos en la Serranía estaban criando para otras empresas; necesitaba mejorar su oferta. Propuse precios más justos y acuerdos a medio plazo que garantizaran una ganancia segura durante varios años. A cambio, los ganaderos tenían que aceptar dar a los cerdos la alimentación que yo marcara. A los animales se les van haciendo análisis a lo largo de todo el año para ver el porcentaje de ácido oleico en la grasa y comprobar que la alimentación sea la correcta”, explica.

En sus recorridos por la sierra, Chelo Gámez conoció La Algaba, una finca que combina el ecoturismo con la recuperación de especies ganaderas de la Serranía y la producción en ecológico. Junto a ellos se propuso recuperar el cerdo Rubio Dorado, estirpe ibérica autóctona de las sierras de Ronda y Cádiz, que ya estaba inscrita como especie en extinción.

Los jamones de ensueño de la catedrática que quiso ser ganadera 1
Ejemplares de cerdo Rubio Dorado en la finca de Chelo Gómez.

Si quieres conocer en profundidad su historia como mujer revolucionaria y emprendedora y saber más del rubio dorado, puedes ver el artículo completo aquí.

Reportaje 7Caníbales, 17 de Mayo de 2022, Esperanza Peláez

El País, Gastronotas de Capel, extenso reportaje dedicado a nuestro rubio dorado

Noticia publicada por José Carlos Capel, en El País, 21 de mayo 2020

José Simón, con los cerdos rubio dorado

Probé por vez primera el rubio dorado el pasado verano en el bar Tragatá, segunda marca del cocinero Benito Gómez (Bardal 2*) en Ronda, de carne dulzona, elegante y con notas peculiares. La gran paradoja es que esta estirpe, del tronco del ibérico, oficialmente no existe. Mi conversación con Simón ha sido reveladora.

¿De verdad no existe? “Según el Ministerio de Agricultura se trata de una raza extinta, que no puede estar reconocida en la medida en que no disponemos de un contingente suficiente de animales, apenas 180 / 200”.

¿Rubio dorado rondeño o dorado gaditano? “Da lo mismo, ambos nombres aluden a la misma raza autóctona, una leyenda de las Serranías de Málaga y Cádiz”.

Principio de maza de jamón RAZA&ORO del rubio dorado. Categoría, A5 según la empresa china.

¿Cerdo de montaña? “En efecto, asilvestrado, del tronco del ibérico, que habitaba en libertad en el núcleo montañoso que discurre entre Ronda y la sierra de Grazalema. A pesar de su afinidad con los retintos, genéticamente se diferencia del resto de las estirpes del ibérico”.

¿Razones de su desaparición? Su escasa rentabilidad. Se trata de un animal pequeño, poco productivo, de crecimiento muy lento, que emplea tres años hasta alcanzar el peso idóneo para el sacrificio y que, a causa de su elevado engrasamiento, sus paletas y jamones exigen curaciones largas, nunca inferiores a tres años. Para colmo poseen una pezuña blanca, no negra, que penaliza su imagen en el mercado. Su coste de producción es el triple que otros ibéricos

¿Pre-montanera de castañas? Nuestros rubio dorado, hijos de padres y madres 100% ibéricos, se alimentan de cuatro tipos de bellotas, encinas, alcornoques, chaparros y quejigos. El mes que precede a la montanera se sacian de castañas, en una pre-montanera única que les aporta matices dulces. En La Dehesa de los Monteros muy accidentada, los animales en extensivo realizan un ejercicio descomunal que contribuye al veteado de su carne. Somos la única empresa que cría esta raza en el mundo, la producción es mínima y el esfuerzo al que obligan desmesurado.

¿Qué actividad desarrolla La Dehesa de los Monteros? “Criamos en extensivo entre la Serranía de Ronda y el valle del Genal 1.000 cerdos, todos 100% ibéricos certificados, en su mayoría entrepelados con algunos retintos. Tan solo el 5% (50/60 animales) pertenecen a la estirpe rubio dorado. Somos una empresa familiar que fundó mi madre, Consuelo Gámez Amián en 2008, catedrática de Economía en la Universidad de Málaga”.

Cerdos rubio dorado en la premontanera de castañas.
Final de punta de jamón RAZA&ORO del rubio dorado.

Puedes ver el artículo completo aquí

Noticia publicada por José Carlos Capel, en El País, 21 de mayo 2020

El País, Gastronotas de Capel, «Hay que reivindicar el tocino ibérico»

Noticia publicada por José Carlos Capel, en El País, 04 de Septiembre 2020

Huevos fritos a los ajos con tocino 2018. J.C. CAPEL

“El tocino mide la calidad de los jamones ibéricos, sintetiza lo que han comido los cochinos. A mayor fluidez de la grasa mayor proporción de bellota y superior contenido en ácido oleico. Color y punto de fusión son dos signos externos”, me comentó risueño Pepe Simón durante nuestro recorrido por la finca La Algaba en plena serranía de Ronda. Si algo me llama la atención de este hiperactivo ingeniero y ganadero, gerente de la firma familiar La Dehesa de los Monteros, fundada por su madre, la catedrática de economía Chelo Gámez, es el apasionamiento con el que ensalza la calidad de los tejidos adiposos de sus jamones, sumun del oleico, cuyos puntos de fusión resultan insólitamente bajos.

“Nuestros ibéricos entrepelados son verdaderos atletas; se mueven por terrenos escarpados y en montanera se alimentan de hierba y de tres tipos de bellota: encinas, alcornoques y quejigos. El mes anterior se sacian de castañas en el valle del Genal, una premontanera que les aporta matices dulces. Castañas y bellotas, un binomio único”.

Tocino ibérico de la campaña 2017. J.C. CAPEL

La realidad es que Simón y su madre centran sus actuales inquietudes en un segundo proyecto más romántico que económico: la recuperación de una raza autóctona oficialmente extinguida, el rubio dorado rondeño.

“Se trata de un tesoro genético; cerdos de montaña asilvestrados, distintos de las otras estirpes del ibérico, que antaño deambulaban en libertad por las serranía de Málaga y de Cádiz. Animales pequeños, de patas cortas y hocicos afilados, de crecimiento lento y elevado engrasamiento cuyos jamones exigen curaciones muy largas y obligan a costes de producción tres veces superiores. Para colmo, poseen una pezuña blanca grisácea, no negra, que penaliza su imagen en el mercado. Somos los únicos que los criamos en el mundo, su producción es mínima y el esfuerzo al que nos obligan, desmesurado”, me reiteró Simón con una fe machacona. De las causas que motivaron la desaparición de estos animales, allá por la década de los sesenta o setenta me ocupé en un artículo reciente: Jamones ibéricos rubio dorado.

Cerdos ibéricos rubio dorado en la serranía de Ronda. J.C. CAPEL

Lo cierto es que Pepe Simón nos había convocado en La Algaba por dos motivos: mostrarnos la minicabaña de ibéricos rubio dorado que deambulan en libertad por la sierra y realizar bajo las encinas una cata vertical de tocinos ibéricos. Experiencia a la que se incorporó el gran cocinero Benito Gómez, propietario del bar Tragatá y del restaurante Bardal (2*), ambos en Ronda.

¿Cata de tocinos? En efecto, cuatro añadas consecutivas del 2015 al 2018, de tocinos entresacados de jamones ibéricos de raza torviscal que Simón había cortado en láminas finas y envasado y etiquetado cuidadosamente al vacío. Mediada la mañana y con el calor de la sierra comenzaban a fundirse en el interior de los paquetes.

Si eres un amante del tocino y el oleico, puedes ver el artículo completo aquí.

Noticia publicada por José Carlos Capel, en El País, 4 de septiembre 2020

La productora de ibéricos Chelo Gámez, ponente en ‘Féminas’ | Diario Sur

Diario Sur, en su especial Málaga en Mesa, presenta la segunda Edición de Féminas donde nuestra fundadora hablará del reto de
la internacionalización desde la producción local

Chelo Gámez, foto tomada en Finca La Algaba

Chelo Gámez, la catedrática de Económicas de la UMA que pasó de la teoría a la práctica para crear, después de su jubilación, La Dehesa de los Monteros, hoy reconocida internacionalmente como una de las marcas de jamones e ibéricos más prestigiosas y exclusivas del sector, participará en el Congreso Internacional sobre Mujer, Gastronomía y Mundo Rural ‘Féminas’, organizado por Vocento Gastronomía con el propósito de hacer visible la labor, aportación y retos de las mujeres en el sector de la hostelería y el sector primario.
La segunda edición de ‘Féminas’ se celebrará en Asturias del lunes 16 al miércoles 18 de mayo, y quien lo desee podrá seguir las ponencias de forma gratuita a través de la web oficial del congreso, https://www.gastrofeminas.com/. Ponencias como la de Najat Kanaache, rostro internacional de la cocina marroquí, que hablará de la ‘Nueva cocina andalusí’, o la de Carme Ruscadella, hasta ahora la mujer más laureada de la cocina española, que hablará junto a su hijo, el chef Raül Balam, de su próxima colaboración en el nuevo concepto del restaurante Sant Pau. La chef de Sierra Leona Fatmata Binta, galardonada en The Best Chef Awards 2021, presentará su trabajo en torno a la difusión del fonio, cereal resistente a las sequías de uso tradicional en la cultura fulani, a la que pertenece, y que puede suponer una alternativa sostenible a otros cultivos básicos. «La preocupación por la sostenibilidad, la identidad, la autenticidad, la preocupación por el territorio y el producto de cercanía son conceptos hoy indiscutibles en la gastronomía mundial que las mujeres fueron pioneras en valorar y defender, y ‘Féminas’ trata de dar visibilidad y seguir esas voces como inspiradoras de nuevos caminos», explica Benjamín Lana, responsable de Vocento Gastronomía.
En este sentido, Chelo Gámez hablará del ‘Reto de la internacionalización desde la producción local’, en una mesa redonda compartida con Meritxell Juvé, consejera delegada de Juvé&Camps, y Rosa Vañó, directora comercial de Castillo de Canena, que será moderada por Esperanza Peláez, coordinadora de Málaga en la Mesa. Será el miércoles 18 a las 11.00
horas y se podrá seguir en ‘streaming’.

Puedes ver el artículo completo aquí

Diario Sur, Málaga en la Mesa, 14 de Mayo 2022

La Sexta habla de la estirpe rubio dorado de La Dehesa de los Monteros

nuestros jamones 100% ibericos

La Sexta, canal de televisión nacional, habla de la estirpe rubio dorado y de nuestra empresa.

El jamón más caro del mundo de una raza que se creía extinguida

Podría ser el jamón más caro del mundo y más selectos que existen, 100 € por 50 gr, una delicia, que se vende sobre todo en Asia pero se produce en estas de dehesas de la Serranía de Ronda en Málaga, un jamón ibérico de gran calidad y sabor, de una raza única que hasta ahora se pensaba extinguida, la rubia.
Premium, delicatessen, quizás el jamón más caro del mundo sea este ibérico puro rubio o dorado, se llega a pagar 100 € por 50 gr y se vende por el momento solo en Asia, allí se vuelven locos con este manjar.
– Es un producto que se destaca sobre todo por su alta capacidad de retener grasa o infiltración de ácido oleico en lo cual repercute en un producto de mucha más calidad, mucha más sabor por ser la grasa el transmisor del mismo. Explica Pepe Simón
Los altos costes de producción y la calidad de este jamón elevan su precio.
– Estos cerdos tardan el doble en criarse que los cerdos ibérico puro o 100% ibérico normales y tiene unos costes de fabricación de por sí el gorde del triple que los cerros normal.
Y todo nace aquí en la Serranía de Ronda, en esta dehesa, aquí viven plácidamente unos 200 ejemplares de una especie que se creía extinguida.
– El fin último es que se reconozca oficialmente la raza y así pues puede haber gente que se anime a a criarlos.
Existe y está aquí en esta dehesa de la Serranía de Ronda, es la estirpe rubia del cerdo ibérico puro. Mientras tanto los únicos criadores de esta especie exigen a las administraciones que la reconozcan porque oficialmente está desaparecida.
– Al no reconocer no existen, al no existir, pues nadie se aventura a criarlos.
Y ellos (los cerdos rubio dorado) ajenos a todo esto siguen reproduciéndose y reivindicando su existencia.

Puedes ver todo el reportaje aquí.

Salimos en la Revista Gourmet de El Corte Inglés

revista gourmet el corte ingles jamon iberico

Club del Gourmet, la revista para los amantes de la comida y la cocina de El Corte Inglés, nos dedica un artículo por la calidad de nuestro producto y nuestra labor en la recuperación de la estirpe rubio dorado.

Una Ronda de puro ibérico

Entre encinas y castaños, los cerdos de La Dehesa de los Monteros trotan y hozan en el corazón de la Serranía de Ronda. Un enclave único donde estos porcinos atletas viven en libertad y que esculpe unos jamones tan exquisitos como exclusivos. Para no perder el rastro.
texto JAIME DE LAS HERAS – Revista Gourmet de El Corte Inglés

Lo que hace dos décadas iba a convertirse en un retiro dorado (guarden esta palabra a buen recaudo) acabó convirtiéndose para la familia Simón Gámez en una oportunidad para reivindicar la Serranía de Ronda como un terreno propicio para el cerdo ibérico.

MÁS ALLÁ DE LA BELLOTA
Las pendientes serranas, repletas de vegetación, en el ecosistema del Valle del Genal, son el oasis donde estos cerdos 100% ibéricos triscan a voluntad. Allí, en el corazón de la provincia de Málaga, viven, pacen y corretean en el monte adehesado que perfila el paisaje rondeño, tallado en numerosas rampas, que convierte en atletas a los cerdos de La Dehesa de los Monteros. “Se trata de una cría más compleja por el tipo de terreno, pero el cerdo hace mucho ejercicio”, explica Chelo Simón, responsable de Marketing y Comunicación de esta empresa regentada en familia.
“Mi madre [Chelo Gámez] empezó con esto al jubilarse, con 65 años, y mira por dónde, lo que iba a ser una jubilación se convirtió en una oportunidad de negocio”, comenta sobre esta compañía que inició su andadura con apenas 50 cerdos en 2006.
«Es una cría más compleja por el tipo de terreno, pero el cerdo hace mucho ejercicio”, comentan en la empresa.
Apenas 2.000 jamones elabora esa empresa familiar al año. Su secreto está en la alimentación del cerdo a base de bellota y castaña, y en la orografía de la Serranía, marcada por su relieve.
Ahora son mil que viven a cuerpo de rey en estas fincas. Durante la montanera basan su alimentación en bellota, pero cuentan con una premontanera única: la de castañas. “Nos encontramos en el castañar más austral de España, y lo aprovechamos durante un mes y medio para que el cerdo coma su fruto”, explica José Simón, Managing Director de La Dehesa de los Monteros. “Cada cerdo come unos 10 kilos de castaña al día en ese período”, asegura. Y eso se traduce luego en el sabor de sus jamones. “La castaña añade más grasa alto oleico y es más dulce que la bellota: deja un regusto especial que rasca menos. Por eso este jamón es distinto”, añade Chelo.
Durante la premontanera, que tiene lugar entre septiembre y octubre, estos cerdos complementan su dieta con hasta 10 kilos de castaña diarios.
“La castaña añade más grasa alto oleico y es más dulce que la bellota, por lo que deja un regusto especial: rasca menos que el que solo ha comido bellota”

Puedes ver el artículo completo aquí.

Andalucía Directo nos entrevista

andalucia directo habla de jamones 100% ibericos

Los cerdos rubios, una especie autóctona

Sierra de Ronda, Málaga – Programa 5.802 Andalucia Directo

Les vamos a presentar a este personaje, es el cerdo rubio de Ronda, una especie autóctona de la Sierra de Ronda de Málaga, que se está recuperando desde hace unos años y que hoy ha llamado nuestra atención. Juan Carlos González lleva días diciendo nos hace falta hacer un reportaje sobre esta especie autóctona, así que hoy no se lo ha pensado y muy temprano se ha ido allí.
Chelo Gámez vive con auténtica pasión el ibérico y hoy nos muestra su último gran logro
– Existen, están vivos, ¿verdad precioso?, ¡qué bonito!
– ¿Y ha costado, no, porque?
– Ha costado muchos años, muchos años
– ¿Estuvieron a punto de perderse?
– Totalmente, esperemos que las administraciones apuesten por la recuperación de esta estirpe dorada
Hace 10 años apenas quedaban cuatro cerdos rubios dorados, una raza autóctona de la Serranía de Ronda que casi se extingue, pero Chelo y la finca La Algaba lo han recuperado y ya tienen más de 100. Hace 11 años tenían 50 cerdos y ahora 1.000.
– Esto es la esperanza, esta ha parido esta mañana 10 cochinillos, preciosos. A mí como dice mis nietos, «Aba en tu móvil nada más que estamos nosotros y tú cerditos» (risas), o sea que para mí, mis cerdito rubios dorados eso es algo, ¿eh? Son los que tengo ahora mismo puesta toda mi esperanza de que el Libro Genealógico se abra. Yo me jubilé anticipadamente, por cuestiones de cuidar a mi marido, mi marido se murió, me quedé sin universidad, sin marido y mis hijos independizados, que yo no soy mujer de estar en mi casa y dije tengo que emprender, tengo que crear algo nuevo y entonces pensé …. (sigue)

Podéis ver toda la entrevista completa de Andalucía Directo aquí.

El País habla de nuestra empresa

el pais habla de la dehesa de los monteros

El diario nacional El País habla de nuestra empresa y nuestro modelo de negocio.

El cerdo pelirrojo que triunfa en Asia

En Ronda hay un cerdo con flequillo pelirrojo. Tiene patas robustas para corretear por la abrupta serranía y cortas para hacerse invisible entre las jaras y matagallos de la dehesa. Respira, es de carne y hueso, pero su presencia parece fantasmal: pertenece a una estirpe oficialmente extinguida. La teoría dice que no existe, su libro genealógico se cerró hace años. La práctica demuestra lo contrario. Antes de su desaparición, una familia local decidió buscar los últimos ejemplares vivos. De un puñado de animales hace una década se ha pasado a unos 200, que ahora explota comercialmente y en exclusiva La Dehesa de los Monteros.
La firma malagueña ha encontrado en este animal, conocido como dorado gaditano o dorado rondeño, una mina de oro. Su jamón se comercializa a 100 euros los 50 gramos y la mayor parte acaba en Asia. “Es único en el mundo y hay que pagarlo, aunque su coste también se debe a que criarlo y curar su carne requiere más inversión”, dice Chelo Simón, matriarca de esta empresa familiar que ha facturado 800.000 euros en 2020 y prevé llegar al millón en 2021 gracias al aumento de la exportación.
El trayecto no ha sido fácil para esta empresa, como tampoco lo ha sido para que el cerdo dorado resucite. La historia de dos mujeres rurales se tuvo que cruzar en 2016 para conseguir el milagro. La primera es la de María Sánchez, que en 2001 adquirió la finca La Algaba, en Ronda, donde puso en marcha un proyecto “de ganadería romántica” para recuperar especies andaluzas en peligro de extinción. Por sus tierras pasaron la vaca cárdena y la pajuna, la oveja merina de Grazalema y, en 2008, el dorado gaditano, “cuya situación es mucho peor a la del lince ibérico”. Tenía dos madres y un verraco, pero ella recorrió toda la zona hasta que halló otros ocho ejemplares. Para caminar con tiento, contó con el apoyo de especialistas en genética la Universidad de Córdoba (Uco). Años más tarde había un centenar de ejemplares, cuyo mantenimiento se encareció … (sigue)

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